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miércoles, 6 de octubre de 2010

Los indígenas, gracias a la Iglesia se instruyeron para dejar de ser vasallos

Sacerdotes, frailes, novicios y otros que pertenecían a varias órdenes religiosas, jugaron un rol importante en el tiempo de la emancipación, puesto que habiendo logrado conquistar a los indígenas espiritualmente, tuvieron también la capacidad de definir su destino, logrando que dejen de ser analfabetos.

Aunque como en todo, había una parte de las instituciones religiosas que apoyaban al poder político del estado monárquico y existía otro sector que simplemente pretendía continuar con la labor evangelizadora y redentora que logró el clero, recurriendo a la lengua nativa como es el aymara y con pinturas colocadas en los templos donde se mostraban facetas de la vida de Cristo, las que permitieron entender que existía otro tipo de existencia.

Para el efecto, varias órdenes religiosas tuvieron presencia importante en la etapa de la independencia, tales como los curas dominicos, franciscanos, jesuitas y otros, quienes se dieron modos con la finalidad de evangelizar, por este motivo se construyeron muchos templos que en el futuro incluso serían considerados como obras de arte arquitectónicas, puesto que en su interior se presentaban pinturas con las que se ayudaban para lograr su cometido, es decir, a través de aquellas se mostraba a un Dios que les ofrecía una nueva vida después de la muerte.

Como apoyo de este proceso de evangelización, sacerdotes y religiosas construyeron hospitales, destinados a reforzar el trabajo espiritual que pretendían lograr primordialmente con los indígenas que asistían a estos lugares para ser atendidos o para estar aislados a fin de evitar la propagación de alguna enfermedad.

Alfonso Gamarra Durana, es uno de los escritores que hace hincapié en el rol que jugó la Iglesia no sólo en el tiempo del levantamiento del 6 de octubre de 1810, también antes y después, puesto que uno de los papeles que le tocó desempeñar fue el de instruir a los indígenas a quienes les enseñaron a leer, escribir y darse cuenta de la realidad en la que vivían.

El proceso evangelizador inicia muchos años antes de la independencia y se va concretando con la edificación de varios templos en la Villa de San Felipe, dirigida por los padres de la Compañía de Jesús, posteriormente se construye la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el año en que se fundó lo que ahora conocemos como Oruro, realizaban el trabajo espiritual doce sacerdotes y laicos, posteriormente en una inventariación se logra conocer que existían también en el lugar los monasterios de San Francisco, San Agustín; el convento de La Merced, lugares donde no había mucha participación de los indios o indígenas pero los sacerdotes continuaron con su labor evangelizadora, siguiendo la frase de Jesucristo, “Pues donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, ahí estoy en medio de ellos”.

En esa época, la población de Oruro triplicaba a la de La Paz, puesto que contaba con 72.000 habitantes, por lo que la atención espiritual era sumamente importante y debido a esto se incrementan las edificaciones religiosas para divulgar la fe en Cristo; de esa manera se crearon los conventos de los mercedarios, agustinos, jesuitas y franciscanos los cuales fueron dispersados pero muy cercanos, puesto que existían vecindades estrechas entre las casas de los frailes y las monjas.

En esa época, a donde asistía la mayor parte de los ciudadanos fue la de San Miguel, dedicada a acoger a los indígenas, situada muy cerca de la Ranchería; pero la Iglesia mayor fue la de San Agustín que tenía la torre más grande, edificada con piedra sin labrar, de tosco acabado y que perduró hasta fines del siglo XIX y en el lado opuesto se encontraba la Compañía de Jesús.

También estaban fortalecidos por la asistencia de personas a sus ambientes, los templos de San Francisco, Santo Domingo, la Merced, San Juan de Dios donde se construyeron galpones para atender a los enfermos, en los que se atendía a los que salían en mal estado de salud de las minas y a los menesterosos.

Posteriormente, a falta de colegios y universidades, las instituciones religiosas fueron formadoras de aptitudes intelectuales, puesto que los evangelizadores no se descuidaban en realizar sus cánticos y explicar el evangelio en medio de sermones en el idioma nativo de los indígenas, lo que motivó a Santo Tomás a escribir libros de gramática y léxico del idioma originario.

Ante la aprobación de los pobladores, las congregaciones obtuvieron haciendas, ganados y sus dependencias, tiendas, casas y otras riquezas, gracias a la explotación minera.

Por estos antecedentes, San Miguel de la Ranchería fue declarada Monumento Nacional, cuyo su interior es adornado con trazados del bajo relieve y pinturas que muestran figuras humanas con vestimenta de los naturales u originarios, en adoración al Hijo de Dios.

A pesar del trabajo realizado por las instituciones religiosas, prima también el interés político, por tanto, en los años en que se instaura la independencia, muchas de las órdenes religiosas se ven obligadas a dejar los trabajos sociales que emprendieron, muchos de ellos tuvieron que abandonar el país y otros fueron obligados a replegarse, por ejemplo en Chuquisaca, supuestamente porque en algunos conventos no existía el número suficiente de religiosos para continuar con su mandato.

Al paso de los años, se van construyendo nuevamente otros templos que dependen de la Diócesis de Oruro y se construyeron capillas en algunas poblaciones como Sepulturas, Paria, Caracollo, Challacollo, La Joya, Quillacas, Pampaullagas y otras.

Ante estos cambios, se gestiona también la llegada de religiosas como las de la Congregación Hijas de Santa Ana, desde Italia, para la atención de los enfermos; asimismo, llega la religiosa Nazaria Ignacia al hogar de los ancianos desamparados lo que es conocido como el Hogar la Sagrada Familia, quién al salir de ese lugar fundó la congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, bajo el lema “No morir, sino vivir y trabajar por la Iglesia”, logrando acoger a gente humilde, enfermos y huérfanos para brindarles comida y vestimenta.

Es de esta manera que la Iglesia juega un papel preponderante en todo tiempo, lo que no es reconocido por gobernantes que expulsaron a los religiosos y cerraron conventos, además dispusieron los templos para otro tipo de actividades; a la disminuida vida eclesiástica José Antonio de Sucre jefe del ejercito libertador en el 1826, emitió un Decreto que suprimía los conventos que funcionaban con un número menor a doce ordenados y las rentas para los conventos fueron suprimidas, por consiguiente debían solventar el funcionamiento de establecimientos públicos de enseñanza.

Las imágenes de culto en altares, libros de coro, vasos sagrados, ornamentos y demás utensilios, destinados a las parroquias pobres de cada diócesis, bajo fiscalización de los prefectos.

En el decreto se disponía que los conventos solo de San Francisco y San Agustín funcionen en Cochabamba; los conventos de San Francisco y la Merced en Potosí; de Santo Domingo, San Francisco y la Merced en La Paz; el de los Conversores o de Propaganda Fides en Santa Cruz; el de San Agustín en Oruro y el de Recoletos en Mizque.

De esta forma las, autoridades de entonces lograron hacer desaparecer todo lo que hicieron las congregaciones u ordenes religiosas, puesto que de seguirse instruyendo a los indígenas, éstos no tendrían a quién mandar, por lo tanto cumplieron con su cometido de anular a la Iglesia y dejar a los originarios en su ignorancia.






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